Ernie Knoll - Un cuadro del cielo y un mensaje para el pueblo de Dios - 10 de Diciembre de 2006

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Ernie Knoll - Un cuadro del cielo y un mensaje para el pueblo de Dios - 10 de Diciembre de 2006

Mensaje por Jakemax el Mar Jul 12, 2011 9:31 am

Un cuadro del cielo y
un mensaje para el pueblo de Dios

10 de diciembre de 2006

por Ernie Knoll

www.formypeople.org


En mi sueño, estaba de pie al lado derecho de un templo muy grande.1 El piso estaba en declive gradual hacia una plataforma grande al frente. El techo ascendía gradualmente hacia la parte delantera del templo. Noté una Persona muy alta en la plataforma. Llevaba un manto blanco muy brillante2 que parece ser de vapor seco con pliegues y campanitas pequeñas en el borde. Inmediatamente me di cuenta que era Jesús.

Yo estaba parado, con muchos otros, porque no hay asientos. Mientras miro hacia una pantalla grande de vídeo, Jesús habla acerca de lo que estoy viendo. La pantalla parece una gran lámina de cristal que se extiende desde un lado de la plataforma hasta el otro, y se dobla hacia atrás en las puntas. Aunque estuve parado allí mucho tiempo, no me canso. Al mirar y escuchar, pensaba, “Sí, todo esto es correcto3 y lo explica todo.”

Entonces me di vuelta para mirar hacia el grupo grande de personas y vi que todos estaban de pie en hileras perfectas que formaban un cuadrado perfecto.4 Fue entonces que me di cuenta que todos estaban viendo un vídeo distinto en la misma pantalla, y Jesús, el Gran Instructor,5 estaba explicándolo a cada persona simultáneamente.

Al darme vuelta para salir, anduve por una fila entre las personas y percibí la facilidad con que subía hacia la parte trasera del templo. Una vez atrás, salí al vestíbulo grande donde había muchas personas conversando. Al salir del templo, había una apertura, pero no recuerdo haber visto una puerta.6 También comprendí que sólo ciertos individuos podían entrar a este templo.

Ahora estaba afuera y podía ver que había muchos edificios7 de distintos tamaños rodeados de una variedad de plantas y árboles. Miré hacia abajo y el suelo me maravilló. Era de un oro claro, transparente8 inclinado y grueso, pero yo podía ver hacia el fondo.

Me asombran la belleza y el tamaño de todo—los colores vivos, como todo se ve nuevo y limpio. Me doy cuenta que el área que estoy viendo es sólo una parte pequeña en comparación al resto del cielo.

Entonces vi muchos, pero muchos ángeles conversando con la gente. Algunos tenían bebés en sus brazos, y otros tenían a niños pequeños de la mano. Vi a muchos niños corriendo y jugando, e individuos de distintos tamaños parados, conversando y riendo.

Al caminar por una cuesta pequeña noté que el manto que yo llevaba puesto se parecía al del Gran Instructor, pero no era tan blanco ni tenía campanillas. No sentía calor ni frío, sino que estaba perfectamente cómodo.9

Entonces vi a Jesús con grupos de personas que le escuchaban. Ellos eran de distintos tamaños,10 y todos estaban felices, sonriendo o riendo.

A lo lejos escuchaba el sonido de agua corriente11 y el murmullo de aves. Al verlos volar, noté que eran de distintas formas.

También me di cuenta que dondequiera que caminaba oía música suave y apacible.12 Era distinta a cualquiera que jamás haya escuchado en la Tierra, aún más bella que la música de la iglesia.

Al caminar hacia la izquierda vi una muralla grande13 [ con una apertura y me di cuenta que éste no era el fin de la muralla, sino el medio. La apertura tiene una columna de grandes dimensiones. Es muy alta y de una substancia transparente. Encima tiene una viga grande y ancha que se extiende a una gran distancia hasta la siguiente columna. Entre las columnas hay una muralla difícil de describir. Es maciza y ancha con distintos colores de piedras o cristales que brillan con belleza.

En la apertura de la muralla vi un guardia muy grande vestido de un manto con cintos. En su mano izquierda tenía como una tabla grande de cristal en la cual aparecían datos constantemente. En la mano derecha sostenía lo que parecía una gran espada o cetro que se extendía sobre su hombro izquierdo. Al pasarlo para salir, me miró y me sonrió. No dijo nada, pero capté que estaba pensando, “Tienes derecho absoluto14 de entrar y salir, viajar y regresar cuando quieras.”

Al salir pasé muchos otros que entraban. Noté que la ciudad está ubicada encima de una gran colina.15 Al mirar hacia el valle podía ver una gran extensión de hierba, flores, praderas, y bosques. El valle seguía y seguía, más allá de lo que puedo ver. Me di cuenta que allí vivía mucha, pero mucha gente.16 Al caminar a lo largo de un sendero, vi a muchos otros que entraban a la ciudad.

Entonces sonreí, extendí mis brazos, y sentí que dejaba el suelo y comenzaba a subir al aire. Miré hacia abajo y vi a la gente saludando y llamándome. Yo les grité y saludé. Fue entonces que me di cuenta que yo no estaba volando17 con los brazos. Al seguir subiendo más alto, admiraba el valle hermoso con su hierba verde18 que se meneaba en la brisa, casi como si estuviera en una corriente del mar.

Aunque estaba a unos 100 metros sobre la gente que había visto en el sendero, podía oler el aroma de flores, yerba, y árboles.

De repente sentí como si una brisa fuerte me llevara rápidamente más alto. Estaba a unos 300 metros de altura. Al mirar hacia abajo otra vez, vi que la gente formaba como si fuera un sendero largo de joyas hermosas19 que seguía junto a la gran muralla y hacia el valle. Volví a mirar hacia la muralla y me sorprendió cuán lejos sigue y cuan perfectamente derecha es. Noté también algo que parece una cortina muy grande que cuelga entra las columnas y se mueve con el aire.

A lo lejos vi, en el medio de la gran ciudad, una ciudad grande situaba encima de una gran colina y rodeada por una gran extensión de parques. En el medio de la ciudad dentro de la ciudad, noté una rotonda en el centro de un edificio grande. Es difícil describir la arquitectura. Es el edificio más bello de todos. La rotonda es de oro puro, claro como el cristal. Emite una luz que hace que todo sea luminoso. No hay sombras ni sol.20

Entonces me pareció que había subido demasiado debía descender. Di una vuelta ancha y me hallé sobre el valle inmenso, donde puedo ver mejor la gran muralla. No pude divisar su fin ni a la derecha ni a la izquierda.

Al volar de regreso, todavía entraba gente a la ciudad. El guardia me miró como diciendo, “Bienvenido a casa.” Al acercarme para aterrizar, mi cuerpo hizo una rotación y mis pies tocaron el suelo suavemente. Comencé a ascender una pequeña cuesta para regresar al templo, y pienso cuán fácil es el ascenso.

Entonces divisé a Jesús que se apartaba de un grupo de personas con quienes había estado conversando. Al caminar es como si todo y todos lo reconocen como el Creador21 del universo. Nos encontramos y comenzamos a comentar acerca de las cosas que había visto y experimentado. Él se ríe y sonríe mucho. Noté que su cabello es un blanco brillante.22 No tiene raya en el cabello, sino que va hacia atrás y cae en rizos sobre sus hombros. Su piel parece bronceada del sol.23 No noté el color de sus ojos, sólo el amor sin límites, amor de los amores.24 Todo lo que vi en el cielo no es nada en comparación a lo que vi en los ojos de Jesús.

Ambos caminamos y conversamos juntos un buen rato. Una de las cosas de las cuales hablamos era cuán hermosa era la música que escuché en el cielo. Le dije que era distinta a cualquier cosa que jamás hubiera escuchado en nuestros cultos de adoración en la Tierra. Le pregunté si a Él le gustaba la música y los cultos de adoración que tenemos. Me respondió, “Ahí está el asunto. Son sus cultos de adoración, no los míos.” Dijo que alguna música que tenemos no fue inspirada ni por Él, ni por el Padre, ni el Santo Espíritu, sino por otro espíritu distinto.

Entonces me dijo que Él le había instruido a su profetiza, Elena de White, que escribiera acerca de nuestros cultos de adoración. Hay veces cuando creemos que estamos adorando a Dios, pero en realidad estamos adorando a Satanás. Una parte de esto se encuentra en Primeros escritos, páginas 54-56, como sigue:

“Vi un trono, sobre él se sentaban el Padre y el Hijo. … Entonces Jesús soplaba sobre ellos el Espíritu Santo. En ese aliento había luz, poder y mucho amor, gozo y paz. Vi al Padre levantarse del trono… Me di vuelta para mirar la compañía que seguía postrada delante del trono. No sabía que Jesús la había dejado. Satanás parecía estar al lado del trono, procurando llevar adelante la obra de Dios. Vi a la compañía alzar las miradas hacia el trono, y orar: ‘Padre, danos tu Espíritu.’ Satanás soplaba entonces sobre ella una influencia impía; en ella había luz y mucho poder, pero nada de dulce amor, gozo ni paz. El objeto de Satanás era mantenerla engañada, arrastrarla hacia atrás y seducir a los hijos de Dios.”

Para ayudarme a comprender la santidad y reverencia que Dios merece, Jesús me explicó que junto al trono de su Padre hay ángeles con seis alas, llamados serafines. Entonces me mostró Isaías 6:2,3 donde dice:

“Por encima de él había serafines; cada uno de los cuales tenía seis alas: con dos de ellas se cubrían el rostro, con dos se cubrían los pies, y con dos volaban. Y se decían el uno al otro: “Santo, santo, santo es el SEÑOR Todopoderoso; toda la tierra está llena de su gloria.”

Con respecto al estilo de música en nuestros cultos de adoración, Jesús me explicó que lo que llamamos música de alabanza y el rock cristiano son una abominación para Él y el Padre. Me explicó que comenzamos nuestros cultos de adoración pidiendo que venga el Espíritu Santo. ¿Cómo creemos que ellos van a estar en algo que Dios considera una abominación? Él me explicó que los música de alabanza no son más que repetición, un instrumento de adoración cuidadosamente diseñado por Satanás mismo.

¿Cuán malo será llevar la música popular del mundo al templo de nuestro cuerpo? ¿Cuánto peor será introducirla al templo santo de Dios?

Jesús y yo seguimos caminando y conversando juntos. Hablamos de muchas otras cosas. Después de un rato, se detuvo y me sonrío con una sonrisa que me dio paz y seguridad. A la vez me habló con autoridad, diciendo que debía despertar y compartir25 las cosas que había visto. Me dijo, “Diles que no se enreden en las cosas insignificantes26 de este mundo.”

Entonces Jesús me dijo que van a suceder cosas terribles, terribles, terribles,27 pero que estas cosas tienen que pasar.

Me instruyó que no debía preocuparme y que supiera que Él iba a estar presente para ayudarnos28 en todas nuestras pruebas. Sólo tenemos que pedir ángeles, y vendrán para ayudarnos. No debemos preocuparnos ni por hoy ni por mañana, porque Él viene. Me sonrió y me dijo, “Diles que ¡Ya voy”! Jesús me habló muy explícitamente que no estaba diciendo, “Vengo en breve.” Él dijo que ese tiempo ya pasó. El decir “Vengo en breve” es como decir en algún momento futuro. Estamos al final29 del sendero.

Cuando me desperté de este sueño, me di cuenta que aunque oigamos de guerras y rumores de guerras, creo que Dios quiere que tornemos nuestros ojos y corazones hacia una tierra mejor. Estamos tan distraídos con los problemas acá que nos olvidamos de lo que nos espera allá.

A propósito, durante dos semanas después de tener este sueño, no relaté el final—la parte más importante del sueño cuando Jesús habló conmigo. Temía lo que otros me fueran a decir. Pero entonces me era difícil dormir de noche y una vocecilla me repetía que debía compartir el final del sueño. Becky comenzó a notar que algo andaba mal y me preguntó si había algo más que yo no le había relatado. Con lágrimas comencé a relatarle el final del sueño. Decidimos que si Jesús había dicho que debía compartir el sueño, que no quedaba más remedio que compartirlo. Y no nos ha pesado hacerlo.

1. Apocalipsis 7:15 Por eso están delante del trono de Dios, y día y noche le sirven en su templo; y el que está sentado en el trono morará entre ellos.
2. Mateo 17:1-2 Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan el hermano de Jacobo, y los llevó aparte, a una montaña alta. Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz.
3. 1 Corintios 6:3 ¿No saben que aun a los ángeles los juzgaremos? ¡Cuánto más los asuntos de esta vida!
4. Primeros escritos, p. 16
“En el mar de vidrio, los 144,000 formaban un cuadrado perfecto.”
5. El Educador cristiano, 1º de agosto de 1897
“En Cristo la deidad era representada. Él era el gran Instructor en la filosofía divina.” [Trad.]
6. Juan 20:19 Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. «¡La paz sea con ustedes!»
7. Juan 14:2 En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar.
8. Apocalipsis 21:21 Las doce puertas eran doce perlas, y cada puerta estaba hecha de una sola perla. La calle principal de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente.
9. El Espíritu de profecía, tomo 1, p. 49
“Con humildad y una tristeza inefable, Adán y Eva abandonaron el jardín hermoso donde habían sido tan felices hasta que desobedecieron el mandato de Dios. La atmósfera había cambiado. Ya no era constante como lo era antes de la transgresión. Dios los vistió con ropas de pieles para protegerlos del sentido de frío, y después del calor al cual fueron expuestos.” [Trad.]
10. Génesis 6:4 Había gigantes en la tierra en aquellos días.
11. Apocalipsis 22:1 Luego el ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.
12. Joyas de los testimonios, tomo 1, p. 46
“Se me ha mostrado el orden perfecto del cielo, y he quedado arrobada al escuchar la música perfecta que se oye allí. Después de salir de la visión, el canto terrenal me pareció muy áspero y discordante. He visto compañías de ángeles dispuestos en cuadros, cada uno con un arpa de oro. … Hay un ángel que siempre guía, que toca primero el arpa y da el tono; luego todos se unen para producir la rica y perfecta música del cielo. Es indescriptible esa melodía celestial y divina, que vibra mientras todo rostro refleja la imagen de Jesús, cuya gloria resplandece con brillo inefable.”
13. Apocalipsis 21:17 Midió también la muralla, y tenía sesenta y cinco metros, según las medidas humanas que el ángel empleaba.
14. Primeros escritos, p. 17
“Jesús levantó su brazo potente y glorioso y, posándolo en la perlina puerta la hizo girar sobre sus relucientes goznes y nos dijo: «En mi sangre lavasteis vuestras ropas y estuvisteis firmes en mi verdad. Entrad». Todos entramos, con el sentimiento de que teníamos perfecto derecho a estar en la ciudad.”
15. Apocalipsis 21:10 Me llevó en el Espíritu a una montaña grande y elevada, y me mostró la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios.
16. Apocalipsis 7:9 Después de esto miré, y apareció una gran multitud tomada de todas naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano.
17. Primeros escritos, p. 19
“Los pequeñuelos trepaban por los montes o, si lo preferían, usaban sus alitas para volar hasta la cumbre de ellos y recoger inmarcesibles flores.”
18. Primeros escritos, p. 18
“Después vi un campo de alta hierba, cuyo hermosísimo aspecto causaba admiración. Era de color verde vivo, y tenía reflejos de plata y oro al ondular gallardamente para gloria del Rey Jesús.”
19. Malaquías 3:17 El día que yo actúe ellos serán mi propiedad exclusiva—dice el Todopoderoso—. Tendré compasión de ellos, como se compadece un hombre del hijo que le sirve.
20. Apocalipsis 21:23 La ciudad no necesita ni sol ni luna que la alumbren, porque la gloria de Dios la ilumina, y el Cordero es su lumbrera.
21. Colosenses 1:16-17 Porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente.
22. Daniel 7:9 Mientras yo observaba esto, se colocaron unos tronos, y tomó asiento un venerable Anciano. Su ropa era blanca como la nieve, y su cabello, blanco como la lana. Su trono con sus ruedas centelleaban como el fuego.
23. Apocalipsis 1:15 Sus pies parecían bronce al rojo vivo en un horno, y su voz era tan fuerte como el estruendo de una catarata.
24. 1 Juan 4:16 Y nosotros hemos llegado a saber y creer que Dios nos ama. Dios es amor. El que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él
25. Apocalipsis 1:10-11 En el día del Señor vino sobre mí el Espíritu, y oí detrás de mí una voz fuerte, como de trompeta, que decía: «Escribe en un libro lo que veas y envíalo a las siete iglesias.»

Primeros escritos, p. 19
“Y añadió: «Debes volver de nuevo a la tierra y referir a otros lo que se te ha revelado.»
26. Lucas 12:29-31 Así que no se afanen por lo que han de comer o beber; dejen de atormentarse. El mundo pagano anda tras todas estas cosas, pero el Padre sabe que ustedes las necesitan. Ustedes, por el contrario, busquen el reino de Dios, y estas cosas les serán añadidas.
27. Daniel 12:1 Entonces se levantará Miguel, el gran príncipe protector de tu pueblo. Habrá un período de angustia, como no lo ha habido jamás desde que las naciones existen. Serán salvados los de tu pueblo, cuyo nombre se halla anotado en el libro.
28. Salmo 27:5 Porque en el día de la aflicción él me resguardará en su morada; al amparo de su tabernáculo me protegerá, y me pondrá en alto, sobre una roca.
29. Lucas 21:36 Estén siempre vigilantes, y oren para que puedan escapar de todo lo que está por suceder, y presentarse delante del Hijo del hombre.

Fuente: http://www.formypeople.org/Sp/sp_03_a_view_of_heaven.shtml

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