Ernie Knoll - “Velad, porque ¡ya voy!” - 14 de agosto de 2007

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Ernie Knoll - “Velad, porque ¡ya voy!” - 14 de agosto de 2007

Mensaje por Jakemax el Mar Jul 12, 2011 10:47 am

“Velad, porque ¡ya voy!”

14 de agosto de 2007

por Ernie Knoll

www.formypeople.org


En mi sueño recorro un pasillo largo. El piso es plano, pero le parte superior es redonda. Aunque no hay luces, el pasillo está bien iluminado. Detrás de mí oigo el ruido de cascos. Me doy vuelta y veo un ángel sobre un caballo blanco que cabalga aprisa. Junto a él hay otro caballo blanco que cabalga a la misma velocidad. El ángel se detiene rápidamente junto a mí, se desmonta del lado izquierdo del caballo, da la vuelta por el frente y se apresura hacia mí. Cuando sonríe noto sus hoyuelos y lo reconozco como el ángel del sueño anterior. Me llama por mi nombre celestial) el nombre que sólo conozco en mis sueños). Me dice, “Debes montar, porque hay mucho que decirte y mostrarte. Tenemos que viajar lejos, hay mucho que ver, y el Gran Intercesor me ha dado instrucciones detalladas que debo cumplir.” Da la vuelta por el frente del caballo, salta del lado izquierdo, y se aferra del crinado. Yo hago lo mismo.

Los caballos comienzan un trote lento que se torna en galope, y entonces en una carrera a toda velocidad. Aunque yo he montado a caballo, esto es distinto. Este caballo no sube y baja, sino parece ir en forma recta y serena. Me doy cuenta que estamos atravesando el pasillo a una velocidad muy grande. Tras un viaje que me parece muy corto, los caballos se detienen. Aunque no tengo cómo medirla, sé que acabamos de viajar una distancia muy grande. Nuevamente el ángel se desmonta del lado izquierdo y yo hago lo mismo. Me dice, “Tus oraciones y preguntas han sido oídas, como lo son todas las oraciones. Es hora que los que estudian el tiempo comprendan lo que están haciendo.” Todavía estamos en el pasillo. El ángel se voltea y pide mi mano derecha. Se la extiendo y él me dice, “Tengo mucho que mostrarte y enseñarte.”

Nos dirigimos hacia el lado del pasillo y comenzamos a caminar. En ese instante se me ocurre que vamos a chocar contra la pared del pasillo. Atravesamos la pared, pero no hay puerta. Entramos a un salón donde somos observadores. El ángel me dice, “Lo que te voy a mostrar ahora se refiere a algo sobre lo cual has estado orando y pidiendo instrucción.” Veo a mucha gente sentada en un cuarto con mesas. Me dice, “Éstos son hermanos y hermanas de tu iglesia, pero no son de la misma fe.” Noto que alrededor del cuello algunos llevan como si fuera una toalla larga con flecos y nudos amarrados en las puntas. Al arrodillarse para orar, se cubren la cabeza con esa tela. Muchos llevan una pequeña tela redonda en la cabeza. Sobre las mesas veo muchos objetos inanimados. A la vista hay trompetas orientadas en varias direcciones. Noto rollos de escritura con palabras subrayadas y palabras que ellos han añadido a los rollos. Veo algo que sólo puedo describir como cornucopias llenas de distintas clases de alimentos. Ellos también hacen adoración entre semana si la luna está en cierta fase y lo llaman el sábado. Esto es además del séptimo día sábado. Miro a mi ángel que me tiene de la mano derecha y le digo, “No entiendo.” Él me dice, “Observa otra vez con atención. Vuelvo a mirar y veo ángeles sentados con estas personas. Sus mantos son muy oscuros. Sus rostros se ven desdichados y destrozados de la guerra. Obligan a la gente a creer lo que ellos quieren que crean. Observo como los hermanos y hermanas estudian equivocadamente, creyendo cosas que ya no tienen que creer.

Me volteo y veo que hacia un lado hay un grupo grande de hombres. Trabajan arduamente para cincelar el número 2012 en un inmenso bloque de granito. Cuando terminan, derriten y vierten sobre los números oro que han comprado. Entonces se arrodillan alrededor de ese bloque para orar, dando gracias porque se les ha mostrado el año cuando Jesús retornará. El ángel se dirige hacia mí y me dice, “Consultar Mateo 24:36.”

[“Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”]

El ángel continúa diciendo que el del gran disfraz está colocando trampas para todos, pero el ojo y oído perspicaces de aquéllos que han puesto sus corazones en la mano de Dios discernirán cuando el maligno los hace adorar leyes viejas y paganas—cosas que fueron abolidas cuando Jesús fue clavado en la cruz y murió.

Todavía asiendo de mi mano, el ángel dijo, “Tenemos que irnos.” Nos volteamos y me encuentro en el pasillo. Noto que los caballos ya no están. Me detengo y le pido al ángel que me diga su nombre. Me contesta, “Puedes llamarme ‘El Heraldo’ (me lo deletreó), pero quién yo soy no es importante. El Gran Árbitro (también me deletreó esto) es el único nombre que debiéramos querer conocer y de quién debiéramos querer hablar.

Atravesamos el pasillo hasta el otro lado y entramos a un salón que reconozco de inmediato. Es del sueño que denominé “Id adelante.” Nuevamente mi posición es sólo la de un observador. Veo a muchas personas que reconozco. Un poco más atrás de mí vuelvo a ver al hermano J, al hermano M y al hermano D, junto con sus esposas. También hay otros allí, pero no los puedo ver a causa de la gente que me tapa la vista. Mi ángel, todavía asiendo de mi mano, nos hace levantar del suelo. Desde ese punto de vista puedo ver un grupo casi sinnúmero de pie detrás de mí. Reconozco algunos que no podía ver antes. Veo a los hermanos C y los hermanos V. Junto a ellos hay mucha gente que conozco de nombre, pero no he saludado personalmente. Hay otros que he saludado, pero no recuerdo sus nombres.

Cuando me dirijo a mi ángel, me dice que la hermana V debe ayudar a preparar este sueño. El ángel dice que cuando reciba el sueño, ella debe juntar a sus hijos y orar ante el altar familiar para que el Espíritu Santo le instruya qué debe escribir y cómo corregir el sueño. Cuando ella termine, debe devolvérmelo para que Becky y yo lo aprobemos. Esto nos aliviará de una parte de la labor. La hermana V debe decirle al hermano S que se prepare para colocar este mensaje en mi sitio en el internet, porque debe cumplir con la fecha límite ordenada. El ángel me recuerda que el hermano S es quien tiene los medios para la comunicación. Se me instruye que los mensajes que Él envía son para su pueblo. El Gran Consejero observa todo lo que hace y protege sus mensajes para su pueblo. El hermano S debe saber que si en algún momento tiene un problema o necesita ayuda, se le ha dado el teléfono.

Ahora el ángel me dice que todavía queda mucho más para mostrarme. Todavía asiendo de mi mano derecha, salimos y volvemos al pasillo. Me dice, “Respira profundamente, porque lo que te voy a mostrar ahora es importante.” Nuevamente atravesamos el lado del pasillo. Me encuentro parado afuera en un campo amplio mirando hacia arriba a algo que parece una pantalla de cine al aire libre. Está muy oscuro y no veo luna, pero sí muchas estrellas. El ángel dice, “De las cosas que se pueden estudiar, lo que te muestro ahora tiene la mayor importancia.” Me sonríe e indica que mire la primera proyección. Veo lo que pudiera ser una película de la portada de una Biblia. Las letras grandes “SANTA BIBLIA” brillan doradas y debajo aparece en letras más pequeñas, “Versión King James”. La Biblia se abre a Éxodo 20. La proyección cambia y las palabras que deletrean la ley de Dios se destacan claras y muy fáciles de leer. El ángel sonríe y dice, “Esto es lo que Dios mismo escribió y es muy importante. Recuerda lo que dice.”

Sonriendo nuevamente me señala la siguiente proyección. Veo a Elena White sentada en una silla con una pluma de escribir en la mano. Es temprano en la mañana y todo está en silencio. Ella está rodeada de muchos, muchos, pero muchos ángeles. Jesús se apoya sobre una rodilla junto a ella y le instruye lo que debe escribir. El ángel se dirige hacia mí y dice, “Comparte Apocalipsis 19:10.

[“Me postré a sus pies para adorarlo. Pero él me dijo: ¡No, cuidado! Soy un siervo como tú y como tus hermanos que se mantienen fieles al testimonio de Jesús. ¡Adora sólo a Dios! El testimonio de Jesús es el espíritu de profecía.”]

El ángel me señala la siguiente proyección. Es azul oscuro y veo las palabras, “Jesús viene. ¡Debes estar listo!” en letras de oro.

Nos volteamos y atravesamos el pasillo rápidamente. Ahora observo como ángeles señaladores marcan los sitios donde descansan muchos bebés, niños, ancianos y de otras edades. El ángel dice que esto es a causa de la misericordia de Dios, porque ellos no podrían soportar el tiempo de angustia. Él dice que no debemos sentir remordimiento, porque ellos duermen por muy poco tiempo antes de despertar para ver a Jesús venir en las nubes. El ángel dice que ellos tomarán sus lugares como parte de la gran multitud.

Volteamos y caminamos rápidamente a través del pasillo. Regresamos al salón donde tuve el sueño llamado “Id adelante”. Nuevamente mi posición es la de un observador. Escucho y observo mientras Jesús extiende su mano, nos señala y dice, “Éstos son.” Entonces Jesús se dirige a los ángeles que llevan los jarros y dice, “Vayan y derramen mi Espíritu.”

El ángel, todavía asiendo mi mano, se voltea y me guía rápidamente al pasillo. Pausa brevemente y me dice, “Presta mucha atención mientras seguimos mirando. Esto es importante y el pueblo debe comprenderlo.” Atravieso el lado del pasillo y entro a un salón grande. Parece ser el mismo cuarto del cual acabo de salir, porque veo que nuevamente todos estamos de pie allí. Pero ahora nos veo como vasijas vacías, esperando ser llenadas con lo que los ángeles llevan en sus jarros. El ángel se dirige hacia mí, sonríe y dice, “Mira con mucha atención.” Ahora veo que todos estamos asquerosos, y que lo que los ángeles tienen no puede ser vertido en nosotros. Parece que tenemos lodo, grasa y otra basura adentro. Me dirijo al ángel y le digo, “No entiendo lo que me está mostrando. Yo pensaba que todos estábamos limpios.”

Todavía asiendo de mi mano, volteamos y nuevamente atravesamos el pasillo. No nos detenemos ni disminuimos la velocidad. Ahora estamos en otro cuarto. Veo al pastor Joe Crews sentado ante un escritorio escribiendo algo. Noto que el cuarto está lleno de santos ángeles. Veo a Jesús apoyado sobre una rodilla junto a él. Le está diciendo lo que debe escribir. El ángel dice, “Él está escribiendo Creeping Compromise [Conseciones Sutlites]. Esto es lo que ‘éstos que son’ deben ser. Hace falta esta instrucción para perfeccionar el carácter de los que se esfuerzan por formar parte de los 144,000. Un repaso de este libro mostrará que los ángeles no pueden derramar su Espíritu en vasijas asquerosas. Aquéllos que desean sinceramente formar parte de los 144,000 deben limpiarse ahora—no mañana. Este libro, inspirado por Jesús, es el fundamento de lo que se debe hacer.” El ángel detalla elementos del libro. Me habla de la moralidad en la vestimenta. Habla de la superabundancia de maquillaje. Explica acerca de las joyas y que no hay necesidad de usarlas. Dice que aun llevar el pequeño símbolo del matrimonio es una concesión pequeña, y que una cosa lleva a la otra. En el cielo no habrá matrimonio ni anillos. No nacimos con ellos. La mente será depurada de deseos y antojos, y la dieta consistirá de lo que Dios le dio de comer a Adán y Eva. Esto lo harán no porque quieren formar parte de los 144,000, sino por amor a Aquél que es del Gran Amor.”

Todavía asiendo de mi mano, el ángel y yo rápidamente atravesamos el pasillo hacia otro cuarto con espejos. El ángel me instruye, “Mira en el espejo y dime lo que ves.” Le contesto, “Me veo a mí mismo y a usted de pie junto a mí.” Él me dice, “Eso está mal. Te llamas cristiano. Cuando te miras en un espejo no te debes ver a ti mismo. Debieras ver a Jesús. Si deseas llamarte cristiano, eso significa que deseas ser como Cristo. ¿Cómo puedes ser semejante a Cristo y no parecerte a él? Dices que deseas formar parte de los 144,000, pero ¿cómo lo lograrás si Cristo no te sostiene ante el Padre? Si te pareces a Cristo, caminas como Cristo y sonríes como Cristo, entonces podrás estar firme el día cuando Jesús no te pueda sostener ante el Padre. Cuando te mires en el espejo y veas una vasija limpia, sin asquerosidad, entonces recibirás la bendición que Jesús ha mandado que sea derramada.”

Me dirijo a mi ángel y le digo, “Me parece que hay tan pocos haciendo la obra de Dios.” Me sonríe y nuevamente noto los hoyuelos en sus mejillas. Volteamos y atravesamos el pasillo rápidamente hacia otro salón. Veo muchos ministros ungidos por Dios. Mi ángel me señala uno en particular. Ahí veo al pastor Doug Batchelor. Noto que cuando camina, hay ángeles vestidos de mantos muy brillantes que van delante de él llevando lo que parecen ser lámparas que alumbran su camino. Otros ángeles a su redor llevan libros, otros le dan ánimo y dirigen sus pasos. Alrededor de él hay muchos ángeles más grandes vestidos de prendas de batalla. Rodean el grupo entero mientras se mueve adelante. Afuera de este grupo hay muchos, muchos ángeles cuyos mantos están negros y sucios. Se ven destrozados de la guerra y sus rostros no brillan. Observo que estos ángeles constantemente tratan de atacar al pastor Batchelor. Nuevamente, el ángel se dirige hacia mí y dice, “Dios tiene muchos obreros en distintas partes y en distintos niveles.” Le pregunto, “¿Debo comunicarle al pastor Batchelor lo que acabo de ver?” Me sonríe y dice, “Es animador saber cómo el Padre lo cuida a uno. No necesitas hacerlo. Estoy seguro que él lo sabrá. Ambos caminan senderos paralelos y sus pasos se cruzarán.” Me dirijo al ángel y le digo que me siento abrumado con la gravedad de las cosas que se me están mostrando.

Todavía asiendo de mi mano, regresamos al pasillo. Mi ángel me sonríe y dice, “Ustedes que forman ‘éstos que son’ juntos constituyen Hliva.” Le pregunto cómo se deletrea. Le digo que no comprendo lo que me está tratando de decir a mí o a nosotros. Le digo que no me siento apto para la tarea que se me ha dado—que hay otros más adecuados para esto. Sonriendo nuevamente el ángel me explica, “Porque no comprendes, sabes. Si fueras a saber, no comprenderías. Todo el cielo conoce, como también toda la tierra, a quiénes Dios ha escogido. El enemigo los odia a ustedes que forman ‘éstos que son’ y querrá detenerlos, pero el Padre prevalecerá.

Miro a mi ángel y le pregunto acerca de las huellas de los clavos en las manos de Jesús. Nuevamente el ángel y yo atravesamos el pasillo. Ahora me encuentro caminando junto a una corriente hermosa. Estoy a punto de maravillarme de la belleza de la escena, cuando volteo, porque oigo que llaman mi nombre celestial. Veo que Jesús se nos aproxima. Quiero correr hacia Él, pero no puedo porque el ángel me tiene fuertemente asido de la mano y no me suelta. Me dice, “Estás bajo mi custodio.” Los tres comenzamos a conversar mientras caminamos a lo largo de la corriente. No siento deseos de mirar la belleza que lo hay allí. Sólo quiero mirar los ojos de Jesús. Lo observo y escucho lo que dice. Nos acercamos a un árbol y Él recoge un tipo de fruta. No me interesa verla. Sólo me atrae el mirar sus ojos. Extiende la fruta en la palma de su mano y yo la miro. Me dice, “Si eres fiel, verás donde yo di todo por ti.” Rápidamente miro a sus ojos. Me dice a mí y a todos los que sacrifiquen todo por Él como Él sacrificó todo por nosotros, “Si eres fiel, yo tomaré del fruto de este árbol, y Yo mismo lo pondré en tu boca.” Durante ese tiempo yo no miro el árbol ni el área alrededor. Sólo miro sus ojos. ¡Oh, esos ojos! Se dirige a mi ángel y le dice, “Gracias.” Mi ángel hace reverencia inclinando la cabeza.

Ahora el ángel y yo regresamos al pasillo y me encuentro de pie en la cima de una montaña muy grande. Puedo ver a mucha distancia hacia el norte, sur, este y oeste. Me dirijo a mi ángel y él me dice, “Mira atentamente hacia el este.” Veo un cielo azul sin nube alguna. Entonces noto un objeto negro muy pequeño. Se aproxima a una velocidad increíble. Lo observo por unos segundos mientras la nube negra parece algo más grande que una pelota. Mi ángel se voltea y rápidamente nos encontramos n el pasillo. Me mira y dice, “Esto lo verás pronto.”

Parados en el pasillo, el ángel me suelta la mano derecha. Siento una separación que no puedo ni deseo sentir. Me ha tenido de la mano y ha estado conmigo a través de todo lo que he visto. Da un paso hacia atrás y de repente me sobrecoge un sentido de felicidad indescriptible. Mientras observo el ángel, que hasta ahora ha tenido la misma altura mía, crece a su estatura normal. Observo mientras sus alas salen de su espalda y se desdoblan, desdoblan, y vuelven a desdoblarse y las estira. Noto que son curvas y me recuerdan de un halcón. Miro hacia arriba y le pregunto, “¿Son reales o simbólicas?” Sonríe y esos hoyuelos suyos se notan aún más. Me contesta, “Eres atrevido, ¿cierto?” Con una ondeada de sus alas inmensas sube altísimo en un instante. Me mira y dice, “Si permaneces fiel a tu Salvador, ya lo sabrás.” Entonces me da la sonrisa más grande de todas.

Al mirar hacia arriba, otro ángel aparece de detrás de él a la izquierda, entonces otro aparece a la derecha. Observo mientras muchos ángeles aparecen uno detrás del otro. Todos tienen un aspecto distinto. El lugar se llena de muchos, muchos, pero muchos ángeles. Miro mientras Jesús camina en medio de ellos y se me acerca. Me dice, “A aquéllos que forman ‘éstos que son’, yo os tengo en la palma de mi mano y jamás os soltaré. He pagado muy caro por vosotros y sois míos. Velad, porque ¡ya voy!”

De repente, se torna muy, muy, pero muy brillante detrás de los ángeles y Jesús. Sé que si hay más resplandor no lo podré soportar. Entonces oigo la voz más melodiosa que suena como una catarata ensordecedora, como una corriente montañés y como un pequeño chorro de agua—todo a la vez.

La voz dice, “Cuando los veo, veo a mi Hijo. Cuando veo a mi Hijo, los veo a ustedes. Porque los que forman ‘éstos que son’ constituyen mi pueblo. Estoy muy complacido. Los acepto a través de mi Hijo.”

_________________
_________________________
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.  Juan 3:16
--------------------------------    www.laspredicas.com    ------------------------------
http://exp78.blogspot.com http://foro.laspredicas.com

Jakemax
Admin

Edad : 38
País : México
Masculino Cantidad de envíos : 423
Estado o Provincia : Jalisco
Fecha de inscripción : 01/08/2008

http://www.laspredicas.com

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.